La comarca de Sanabria ocupa el límite noroeste de la provincia de Zamora. Su orografía, zona de transición entre dos regiones tan distintas como son la meseta castellana y la España húmeda del norte, encierra a una gran variedad de hábitats, inusual en tan corto espacio geográfico y la convierte en uno de los lugares más singulares de la Península Ibérica.
Sanabria es una región donde la naturaleza es pródiga en belleza, pero no tan generosa en una vida regalada. Sus veranos son cortos y suaves. Sus inviernos largos y crudos, con frecuentes heladas entre septiembre y junio. La mayora de sus poblaciones se encuentran en cotas superiores a los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Ello condicionará a lo largo de su historia el modo de vida de sus habitantes.
Sanabria está formada por cerca de un centenar de pueblos y aldeas esparcidos por sus valles y montañas, adaptados perfectamente a la naturaleza que les rodea. Comparten todos ellos una arquitectura peculiar, unas costumbres ancestrales y un carácter forjado a través de generaciones. Sus pueblos están cargados de tradiciones, de leyendas, de recuerdos. Son estos valores y la belleza natural de esta tierra los que convierten esta comarca en una región singular, única. La sencilla y original arquitectura popular es sin duda uno de los principales atractivos de la comarca. El modo de vida ancestral, conservado hasta finales del siglo XX, ha influido en el modelo de vivienda. Hasta el siglo XVIII la mayoría de sus viviendas eran copias de la vivienda circular de los pueblos celtas, diminutas casas de una planta construidas a base de pequeñas piedras sin labrar y tejados de cuelmo construidos de paja o brezo. Este modo de construcción sobrevive en casos aislados hasta principios del siglo XX en algunas de las casas más humildes o en pequeños pajares.
El Lago de Sanabria con 368 hectáreas, una cuerda máxima de 3.178 m. y 51 metros de profundidad, constituye el mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica. Se encuentra en el curso del río Tera y enclavado entre las sierras Segundera y Cabrera, formadas por rocas ácidas: granitos, gneis y pizarras que tuvieron su origen en los procesos plutónicos y metamórficos del Paleozoico. El territorio fue modelado durante la orogenia hercínica, que afectó a la península hace unos 220 millones de años. Más tarde, en la orogenia alpina, se vieron sometidas a un violento proceso de fracturación. El relieve puntiagudo de sus montañas se vio modificado por la acción erosiva de cuatro glaciaciones y por los periodos interglaciares del Pleistoceno, hace 2 millones de años, hasta llegar a las formas redondeadas de sus cumbres que se observan en la actualidad.
Sanabria tiene en la actualidad gran cantidad de pueblos y aldeas, en muchos casos casi deshabitados. La emigración a lo largo de los siglos ha ido despoblando inexorablemente esta región, que hoy además de a la falta de recursos, mal endémico ya asimilado por el sanabrés como algo inevitable, se suma la brutal despoblación ocasionada sobre todo en la segunda mitad del Siglo XX. Tal despoblación dará origen, si no se remedia, una vez desaparecida esta última generación, a el mas desolador de los paisajes, con aldeas abandonadas y tierras yermas, o en el mejor de los casos a visitantes temporales que como mucho tendrán en Sanabria su segunda residencia. Lo que a primera vista puede parecer una tragedia (sin duda lo es para todos los que amamos esta tierra) tiene también su lado bueno de cara al visitante que busca la singularidad y la tradición en su estado más puro. Las pequeñas aldeas olvidadas tienen la belleza oculta de las cosas sencillas y la extraordinaria capacidad de alejarnos en el tiempo trasladándonos a rincones maravillosos nunca antes observados.